Llevo dos días intentando escribir este post… Escribo, borro, escribo, borro… Argggsss, así no hay manera!!! Y lo mejor empezar desde el principio… La historia empieza hace casi un año en la madrileña calle de Lagasca, Dominique y Elha juntas para lo que yo pensaba que iba a ser una tarde de compras más… Marujeando y absortas en la conversación…
-Elha:”oye, creo que más para abajo no hay más tiendas”. Esta frase se convirtió en el pie perfecto para recibir la gran noticia…
-Dominique: “es que no vamos a ninguna tienda…” (Silencio)
-Elha: “ah, no???”
-Dominique: “vamos a ver una iglesia…” (Pausa que recuerdo eterna…) “ummm, es que me caso” (Lágrimas, abrazos, sonrisas, frases inconexas cargadas de emoción…)
Dominique se casa!!! Nunca me olvidaré de aquella tarde, porque aunque la primera vez que los vi juntos supe que iban a estarlo para siempre, la noticia me pilló tan de sorpresa que no pudo hacerme más ilusión!
Y la aventura de hoy empieza en el mismo lugar donde empieza mi historia… En la calle Lagasca, exactamente en Amaya Arzuaga! Y es que no puede haber boda sin novia y tampoco sin invitadas… Así que Dominique, Vero, una amiga, y Elha empiezan la ruta para encontrar el vestido ideal para la boda de tu mejor amiga…
1. Primera parada, Amaya Arzuaga (C/ Lagasca 50). Dominique ya les había echado un vistazo y se había quedado encantada de los diseños. Multitud de tejidos y colores. Cortes muy originales y colores sorprendentes para no pasar desapercibida. El precio está entre los 400 y lo 600 euros. Las pegas: el corte de la mayoría de los vestidos es similar, repite el mismo modelo en varios colores y repite fórmulas de éxito de otras temporadas como lo de las plumitas en el bajo.

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