La boda de Crisitina Hidalgo, hija del Presidente de Globalia, nos ha dejado imágenes interesantes de sus invitadas. En general, eligieron vestidos bonitos, perfectos para otros eventos, pero poco apropiados para la ocasión. Una lección magistral de lo que no sebe llevar a una boda.

Paulina Rubio: No, rotundo, al blanco ya sea corto, con flecos o plumas. El blanco es para la novia y punto y quien quiera robarle protagonismo sólo conseguirá ser el blanco, nunca mejor dicho, de las críticas. Al margen del color, el vestido es más apropiado para uno de sus conciertos que para una boda. Por cierto, la novia iba muy guapa con un diseño de Manuel Mota.

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Laura Ponte: No a los pantalones. Reconozco que me gusta como va, el conjunto es perfecto y le sienta como un guante. Pero creo que no termina de encajar el pantalón en una boda, a no ser que sea una muy informal.

Ariadne Artiles: No al vestido de noche. El diseño que lucía la modelo, firmado por Cavalli, es una autentica joya pero no es apropiado para una boda. El cóctel tela con brillo y escotazo lo hace inapropiado. ¿Me parece a mí o lleva el bolso cruzado por el pecho? Espantoso.

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La madrina: No al tocado enorme. Me gustan los tocados y creo que pueden dar el toque final a un gran vestido. Pero cuando el tocado es demasiado grande puede rozar lo  ridículo. En este caso, parece que lleva una coliflor gigante en lugar de una flor. Tampoco me gusta el bolero de encaje atado al cuello, mucho mejor abierto.

 Paz Vega: No al vestido negro (con piel muy blanca). En este caso el vestido en sí no es un problema, aunque los diseños de Hannibal Laguna no los veo del todo adecuados para una boda, sino el color. ¿Cómo se le ocurre ponerse un vestido oscuro estando tan blanca en pleno agosto? No luce nada.

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Imágenes: Hola.com